Nueva ubicación del monumento al pintor Eduardo Rosales

Ante todo, los tataranietos del Eduardo Rosales y yo mismo agradecemos al Director General del Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Madrid, D. Luis Lafuente Batanero, la nueva ubicación del monumento al Pintor Eduardo Rosales.

En el año 2001 publiqué con la Editorial Aguazul, la biografía de Eduardo Rosales. Allí escribí:

“Paseo frecuentemente desde mi dorada jubilación por el Paseo del Pintor Rosales. Recuerdo a Pedro de Répide en su obra Las calles de Madrid: “Esta dilatada y anchurosa vía, que es el más bello mirador de Madrid, desde donde la vista se extiende y se recrea en la campiña carpetana hasta el lejano confín de la gallarda serranía, fondo sin par de las más fuertes pinturas velazqueñas, es un paseo abierto hace pocos años en la espléndida cornisa que bordea la antigua montaña del Príncipe Pío...” Despaciosamente, mientras paseo, repaso la biografía de Eduardo Rosales y llego con emoción a su efigie labrada en mármol blanco por Mateo Inurria en 1922. ¡Cuánto agradecería a las autoridades que corresponda exaltar en sitio más visible y con la protección debida este bello mármol! El Paseo dedicado a la memoria del pintor madrileño, el más grande de los nacidos en esta Villa y Corte, le fue dedicado en el pleno municipal de 13 de octubre de 1875. Anteriormente se denominó “Avenida del Madroño”. El Ayuntamiento, en el acta correspondiente, hace constar “...a fin de perpetuar la memoria del malogrado artista de éste nombre, que supo conquistar durante su vida una distinguida reputación en el sublime y elevado arte de la pintura”. En nuestro archivo poseemos una carta de Maximina Martínez Blanco, esposa de Rosales, en la que agradece a D. Calixto Toledo sus buenos oficios al promover la iniciativa de dedicar al pintor el que se llamó Paseo Rosales. El 7 de julio de 1939 por acuerdo de la Corporación Municipal pasó a denominarse como hoy le conocemos: “Paseo del Pintor Rosales”, pues así quedaba más patente a quién se recordaba. La estatua de Rosales fue colocada, frente al nº 13 del Paseo de Recoletos en la proximidad de la Iglesia de San Pascual Bailón, el 16 de diciembre de 1922, cerca de la Pza. de Cibeles. El monumento fue promovido por D. Ramón Pulido, del Círculo de Bellas Artes, y se hizo por suscripción pública, abierta por el mismo Círculo con 8.500 ptas. La prensa subrayó que Rosales es hijo de Madrid, y que el Ayuntamiento, la Diputación y las Sociedades que tengan en sus estatutos el mandato de apoyar todo aquello que juzguen de interés para este pueblo deben contribuir al monumento en la medida que permitan sus recursos. Después de la Guerra Civil el monumento estuvo completamente abandonado, como denunció la prensa, y en 1968 fue trasladado a los jardines del bello paseo madrileño que lleva su nombre. Pocos son los madrileños que se han percatado de su presencia. Su ubicación no es la más adecuada.” (Editorial Aguazul. Eduardo Rosales, pág. 19).

“Vuelvo ante el monumento a Rosales, del que ya he hablado, en el paseo a él dedicado, y ante el inmóvil mármol, que refleja fielmente su fisonomía, siento un gran sentimiento de gratitud ante este gran pintor madrileño, romántico superador del romanticismo, innovador clavando sus raíces en la más pura pintura española, español amante de la libertad, creyente, humilde, humano, que con su talante de bien estuvo por encima de las aceradas e injustas críticas a sus obras, hechas por los miopes del arte, y que tenazmente luchó contra la enfermedad con la reciedumbre que traslucen El Testamento, La muerte de Lucrecia y Los Evangelistas San Juan y San Mateo. Calles y edificios de Madrid, algunos desaparecidos, en los que creo adivinar aún la presencia de Eduardo Rosales.” (Eduardo Rosales Editorial Aguazul pág. 22).

Ciertamente era enternecedor contemplar desde el banco del Paseo, a pocos metros, como los niños trepaban por la escultura y pretendían asentarse en sus rodillas. Contemplé alguna caída leve. El peligro estaba en que también padecía el mármol, en el que Mateo Inurria, quiso inmortalizar al pintor. En la página 179 de la biografía citada volví a escribir:

“Sería deseable elevarla sobre un pedestal en un sitio más adecuado, incluso para evitar algún acto vandálico”.


Monumento a Eduardo Rosales en el Paseo del Pintor Rosales (NUEVO EMPLAZAMIENTO)

Al Alcalde de Madrid, Exmo. Sr. D. José Luis Martínez Almeida le dirigimos una carta el 18 de octubre de 2019, haciéndole saber el estado en que se encontraba el monumento al pintor Eduardo Rosales, en el paseo a él dedicado, añadiendo reportaje gráfico realizado por el arquitecto D. Rafael Gil Álvarez donde se evidencia cierto deterioro de la escultura realizada por Mateo Inurria y la poca visibilidad del monumento.

El 27 de enero de 2020, D. Luis de la Fuente Batanero, Director General de Patrimonio Cultural, dio contestación al anterior escrito en el que nos comunicaba que se habían efectuado tareas de conservación en enero, junio y septiembre de 2019 y enero de 2020, y añadía que se estaba estudiando “tanto su elevación mediante un nuevo pedestal, como la posible modificación de su entorno”.

En enero de 2022 paseando de nuevo, tras la pandemia y sus coletazos, observamos el nuevo emplazamiento, volvimos a dirigirnos al citado Director General el 7 de febrero de 2022, que nos contestó por correo electrónico el 25 de febrero de 2022 con el texto que reproducimos (pág. 3)

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La escultura de Mateo Inurria Lainosa (Córdoba 1867-Madrid 1924) en recuerdo del pintor madrileño Eduardo Rosales, fue promovida por el Círculo de Bellas Artes e instalada en el Paseo de Recoletos frente al número 13 y bajo la lacinia, en 1902. Al acto asistieron, junto al escultor, la hija del pintor Carlota Rosales, junto a su hijo, hijas y familiares.

En 1969 se trasladó al paseo del Pintor Rosales en el lateral de una isleta de la zona ajardinada del paseo en el que se acababa la calle del Marqués de Urquijo, ante dos cipreses que resaltaban la figura del pintor.

El material de la estatua es mármol blanco y mide 2,20 x 0,75 x 0,80 m. Inscripción frontal a los pies: EDUARDO ROSALES, en el lado izquierdo: M Ynurria, en el lado derecho: El Círculo / de Bellas Artes / año de 1922. La estatua se colocó antes dos cipreses que resaltaban la figura del Pintor, sentado sobre un taburete y que vestía batín de pintor portando el pincel en la mano derecha y la paleta en la izquierda. Pedestal de mármol blanco abujardado, recrecido con un cubo de granito gris que le sirve de base. Material: pétreo (granito y mármol). Dimensiones: 0,34 × 0,75 × 0,80 m.

En el nuevo emplazamiento (véase mapa pág. 4) se ha añadido un nuevo pedestal de granito pulimentado que mide 0,69 x 0,90 x 0,94 m. y la imagen se ha girado aproximadamente 90 grados.

RESPUESTA DE LA DIRECCION GENERAL DE PATRIMONIO CULTURAL A NUESTRA PETICIONDEL 18 DE OCTUBRE DE 2019

Patrimonio cultural

Monumento Rosales

Medidas del Monumento: Estatua de Rosales Mármol Blanco: 2,20 x 0,75 x 0,80 m. Apoyada en una base que mide 0,5 x 0,73 x 0,79 m. Cubo de granito abujardado: 0,34 x 0,75 x 0,30 m. que le sirve de base y eleva la imagen.

Pedestal de granito pulimentado: 0,90 x 0,69 x 0,94 m. que sirve para elevarla.

En la nueva instalación se mejoró la presentación del monumento desplazándolo perpendicularmente sobre su eje y darle más amplitud y apertura a su entorno. Se realizó una nueva cimentación de hormigón para el apoyo del pedestal que gira aproximadamente 90 grados.

Monumento Rosales

Monumento Rosales

Monumento Rosales

INSCRIPCIONES en la estatua de Eduardo Rosales.
Al pie: Eduardo Rosales.
Lateral izquierdo: M. YNURRIA.
Lateral derecho: EL CIRCULO / DE BELLAS ARTES / AÑO de 1922

PLANO DE LA NUEVA UBICACIÓN DEL MONUMENTO AL PINTOR EDUARDO ROSALES

Plano ubicación Monumento Rosales

NUEVO EMPLAZAMIENTO DEL MONUMENTO AL PINTOR ROSALES (Fotografías Luis Rubio Gil) Febrero 2022

Monumento Rosales

Monumento Rosales


Monumento Rosales

DOCUMENTOS

• Primer monumento erigido Eduardo Rosales en Barcelona, realizado por J. Reynés.
• El Círculo de Bellas Artes de Madrid encarga la estatua de Rosales a Mateo Inurria (texto de Bernardino de Pantorba).
• Hoja de suscripción para erigir el monumento a Rosales.
• Primer emplazamiento de la estatua de Rosales, en Madrid.
• Tres recuerdos actuales de Rosales en Madrid: C/ Libertad, 23; C/ válgame Dios, 2 y Cementerio de San Justo y San Pastor.
• Otras presencias: en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense, en particulares y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Primer monumento erigido a Eduardo Rosales

Monumento Rosales

En mayo de 1884 se erigieron dos estatuas de piedra que representaban a Fortuny y a Rosales, instaladas ante la fachada del templo-taller que los hermanos Masriera habían edificado en la calle barcelonesa de Bailen, 72. El edificio hoy se conserva dedicado a otros usos. Las estatuas desaparecieron y un gran estudioso de los Masriera como Francesc M. Quillez i Corella, afirma que desconoce el paradero actual de las dos estatuas. Por fotografías de 1916 sabemos que en esas fechas decoraban la zona del atrio sin que pueda precisar cuándo desaparecieron.

Monumento Rosales
Vista Exterior del taller de los Sres. Masriera En el ensanche de Barcelona.

Grabados de estas esculturas, realizadas por Josep Reynés, fueron reproducidos en varias revistas de la época como La Ilustració Catalana (15.11.1884). Los que reproducimos son las publicadas por La Ilustración Artística (7.julio.1884 nº 132, págs. 221, 222 y 223) El texto que copiamos es el que añade la citada revista en la página 218.


"NUESTROS GRABADOS”

Los Sres. Masriera no se limitan al número de esos pintores que se limitan a pintar buenos cuadros y a invertir su producto a títulos del 4 por 100 ó a tierras de pan llevar, como pudiera un mercader gallego, sea dicho sin ofensa a los laboriosos y honrados hijos de Galicia. Nuestros paisanos Masriera rinden ferviente culto al arte que profesan; y todo culto necesita un templo, han confiado al arquitecto Sr. Vilaseca la traza y dirección de este templo, que honra no menos a su autor que a sus propietarios.

A simple vista de ese edificio, que imita las elegantes y sencillas cuanto elegantes líneas de la más pura arquitectura griega, se adivina que únicamente puede haber sido construido para honrar al genio, con lo cual han estado más en lo cierto que los autores de la Magdalena y la Bolsa de Paris, de los que nadie presumirá que el primero sea un templo católico y el segundo un lugar de contratación.

La evocación de Grecia o no tener razón de ser en nuestros días, oha de ser correlativa de la idea de la ciencia y del arte, del arte sobre todo; porque si de algo caracteriza el espíritu del pueblo griego es su admiración, su respeto, su entusiasmo por lo bello, que trasciende a su vida pública y privada, a su manera de ser, de obrar y hasta de legislar.

Y si alguna duda pudiera caber respecto del arte a que se rinde culto en el interior del taller de los Sres. Masriera, ahí están en su ancho vestíbulo, las estatuas de Fortuny y de Rosales, nuestros dos grandes pintores contemporáneos, de pie sobre el pedestal de la gloria y destellando rayos de ella en el interior de ese santuario de arte, donde se pintan lienzos como el de María Magdala.

Felicitamos a los Sres. Masriera, no precisamente porque han tenido medios materiales para acreditar su buen gusto, sino porque a la vista de esa agradable construcción y conocido su objeto, hay que convenir que nuestra querida Barcelona produce indistintamente palacios de la industria que se llaman fábricas y palacios del arte que se llaman talleres."

Monumento Rosales

Fotografía de la estatua de Eduardo Rosales que hacía pareja con la de Mariano Fortuny en la entrada del Estudio de los Masriera en la Calle Bailén, 72, de Barcelona. Ambas estatuas han desaparecido sin saber exactamente la fecha en la que fueron retiradas, ignorándose actualmente su paradero. El escultor fue Reynés. El aspecto del atrio del estudio de los Masriera lo conocemos por litografías publicadas en su día.

MATEO INURRIA. Escultor del monumento al pintor Eduardo Rosales

Bernardino de Pantorba, en su biografía sobre el escultor Mateo Inurria, dedica unas páginas al origen y realización del monumento a Eduardo Rosales, situado actualmente en el paseo Pintor Rosales, de Madrid.

"Feliz iniciativa la del Círculo de Bellas Artes de Madrid cuando, a fines del año 1916, decidió prohijar una suscripción pública para erigir, con los fondos que se recaudaran, un monumento a Eduardo Rosales en algún paseo madrileño.

Decía muy bien la circular que para tal fin se repartió entonces por España:
"A quienes conocen y admiran a los maestros de la pintura española no es preciso encarecerles la alta significación a Eduardo Rosales. Por lo mismo, no tienen estos renglones el propósito inoportuno y pedantesco de mostrar cuáles fueron las excelsas cualidades del artista que abandonó el mundo con doloroso apresuramiento, pero dejando en él obras suficientes para justificar su gloria.

"Rosales no tiene todavía monumento dedicado a su memoria, aquí donde hay más estatuas que motivos para erigirlas. Ni la voluntad de la nación ni la de los moradores de la villa de Madrid, que cuenta al insigne pintor entre sus hijos preclaros, ni el culto de los artistas mismo y de los devotos de las grandezas espirituales de España, lograron hasta ahora dar testimonio tangible del entusiasmo con que todos admiramos lienzos tan hermosos como El testamento de Isabel la Católica.

"Para lograr el justísimo deseo de que Madrid ostente entre sus monumentos uno dedicado a Rosales, acudimos los firmantes de este escrito a cuantos quieran contribuir a la suscripción que se inicia, y para la cual se recibirán durante los meses de noviembre y diciembre, en el Círculo de Bellas Artes, cantidades que se ingresarán en una cuenta corriente abierta en el Banco de España.

"Con el fin de acrecer los rendimientos de tal suscripción se organizará una subasta de obras, reuniendo las que, como donativo, envíen los autores de cuadros, esculturas y objetos artísticos. Las obras remitidas al referido Círculo se expondrán previamente al público".
Eran firmantes de la circular, entre otros, los escritores Mariano de Cavia, Arniches y Francos Rodríguez, los pintores López Mezquita, Santa María y Llorens, el escultor González Pola, el arquitecto Antonio Palacios y el músico Gerónimo Jiménez.

La suscripción, que el Círculo encabezó con 8.500 pesetas, después de ampliar considerablemente el plazo para la entrega de donativos, produjo cerca de 35.000 pesetas. El nombre del escultor a quien se encomendó la obra, por acuerdo del Círculo organizador el homenaje, fuel el de Mateo Inurria.

Hemos visto cuentas del dinero que se le entregó al artista para pago de todo lo concerniente al monumento: 33.381,40 pesetas. Nadie dirá que Inurria "industrializaba" su arte, cobrando por sus trabajos pingües sumas. Poquísimos artista españoles de los de primera fila podrían exhibir tan moderadas ganancias. Los pagos verificándose en tres plazos: el primero, de 9.258 pesetas, en julio de 1919; el segundo, de 15.000, en mayo de 1922, y el tercero, por el resto, en noviembre del mismo año.

Desde que se lanzó la iniciativa del monumento hasta el día de la inauguración de éste- 16 de diciembre de 1922- transcurrieron, como se ve, seis años.

La estatua de Rosales no es verdaderamente un monumento, con todo lo que esta aparatosa palabra tiene de grandilocuente, sino una simple estatua, pocos palmos elevada del suelo. Para emplazarla se eligió, como sitio más adecuado que ningún otro, el jardincillo del Paseo de Recoletos. Nosotros hubiéramos preferido para ella el jardín del Palacio de Bibliotecas y Museos, que está a pocos metros del emplazamiento elegido. No olvidemos que, así como el Museo del Prado guarda lo mejor de la pintura e Velázquez, el museo de Arte Moderno de Madrid, alojado en el dicho palacio, conserva lo mejor del arte de Rosales.Si fue un acierto rotundo la iniciativa de este homenaje a nuestro gran pintor del siglo XIX, no fue menos acertada la designación del artista a quien se encargó el modelado de la obra.

Hablaba de ésta el escritor Blanco Belmonte, diciendo: "Mateo Inurria ha triunfado espiritualizando lo corpóreo y dando corporeidad a lo espiritual. Y ha sido así porque no podía ser de otra suerte, tratándose de este escultor…

"Los hemos seguido paso a paso la batalla sostenida por Inurria; los que en el humilde estudio de la casita del barrio de Tracastillo, en Córdoba, le acompañamos en aquellas etapas señaladas por las estatuas de El náufrago y Séneca, los que asistimos al alumbramiento del grupo La mina de carbón y del proyecto primitivo del monumento al Gran Capitán, esperábamos, seguros de no equivocarnos, que Inurria sabría identificarse con la personalidad de Rosales.

"Lo esperábamos, porque el arte de Mateo Inurria es hermano de Eduardo Rosales; porque rehuyó invariablemente los "efectismos" fáciles, los "latiguillos" del modelador habilidoso, porque, a fuer de enamorado sincero de la sobriedad, la persiguió con ahínco, aunrestándose el aplauso del momento…

"Y la serenidad del arte de Rosales y la serenidad del arte de Inurria se unen perdurablemente en ese monumento. Todo en él es bello y armónico, con la belleza y la armonía del equilibrio perfecto, de lo permanente, de lo definitivo… España tiene ya una nueva y preciadísima obra de arte".

En carta a un amigo suyo, el autor de la obra manifestaba: "La estatua de Rosales, si tiene algo, es la mucha devoción que guardo a la memoria de aquel apóstol de nuestra pintura".
(Bernardino de Pantorba: Mateo Inurria)

Mateo Inurria

Mateo Inurria Junto al “modellino” de la estatua del Pintor Eduardo Rosales (Foto archivo Rafael Gil)

 

Paseo de Recoletos frente al nº 13
Primer emplazamiento del monumento a Rosales.

Monumento Rosales

El primer emplazamiento del monumento a Eduardo Rosales por Mateo Inurria estuvo situado en el Paseo de Recoletos frente al número 13-15. Se inauguró en 1922. Su traslado al Paseo del Pintor Rosales tuvo lugar en 1962.

“Por el Círculo de Bellas Artes se entregó al Ayuntamiento, el día 16 de diciembre, en el paseo de Recoletos, y a las tres de la tarde, la estatua erigida a la memoria del pintor madrileño Eduardo Rosales por dicha Entidad artística, y donada al pueblo de Madrid”.
“Bajo el más romántico árbol de Madrid, la figura sedente de Eduardo Rosales muestra su testa de genio melancólico, su actitud serena.
No lejos de ella, en el mismo paseo de Recoletos, el Museo de Arte Moderno contiene los cuadros del pintor: El testamento de Isabel la Católica, La muerte de Lucrecia, el desnudo femenino, tan armonioso, y aquel boceto de paisaje madrileño de un vigor naciente y seguro.
Inmediatas la estatua y las obras, se concreta plenariamente la evocación a las miradas de hoy y de mañana. Mateo Inurria, con su arte íntegro, ha resucitado en la gloria marmórea al maestro de la moderna pintura española, dándole una profunda emoción de santidad”.
El año artístico. 1922. Pág. 243 a 245. José Francés.

Luis Rubio Gil: Eduardo Rosales y Madrid, pagina 166.
El estudio se puede descargar en la página web www.pintorrosales.com Sección LIBROS.

Monumento Rosales

Lápida en recuerdo de Eduardo Rosales en la fachada de la calle de la Libertad, 23 (Madrid). Fue inaugurada el 21 de enero de 1987 por el alcalde Don Juan Barranco. De piedra artificial. El bajorrelieve del busto del pintor, en bronce, es del escultor José Luis Parés. El arquitecto fue Joaquín Roldán. Medidas 1,40 x 1 m.

Monumento Rosales

C/ Válgame Dios, 2 Madrid. Lápida geométrica simple rectangular, con inscripción incisa y pintada: EN ESTA CASA / EL 13 – SEPTIEMBRE – 1873 / MURIÓ EL INSIGNE PINTOR / EDUARDO ROSALES, enmarcada por una línea incisa rematada en las esquinas con una a modo de estrella.Realizada en mármol blanco de 0,40 x 0,80 m erigida por el Ayuntamiento de Madrid en 1973.

Monumento Rosales

Relieve de la tumba de Rosales en el cementerio de San Justo debido a Elías Martín que fué el mismo de su primer enterramiento en el cementerio de San Ildefonso.

Monumento Rosales

Conocíamos varios vaciados en escayola del busto de Rosales debidos a Mateo Inurria y Lainosa. La facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense conserva entre su numeroso patrimonio artístico el modelo integro, en escayola, para el monumento del pintor, instalado en el paseo madrileño que lleva su nombre.

En el Catálogo del citado patrimonio Consuelo de la Cuadra ha escrito:”…donde se perciben de modo directo las resoluciones táctiles de primera mano, en una obra de personalísima intención, participando de los gustos del art nouveau...”

El yeso del monumento a Rosales, en bronce
La Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense siguiendo su política de pasar a bronce diversos yesos de su patrimonio, por la fragilidad del material, acaba de realizar el que Mateo Inurria hizo para el monumento a Eduardo Rosales.

La copia en bronce reproduce exactamente el original en yeso que en su día consignamos en nuestra página web.

Mide 36 cm. (ancho) x 39 cm. (profundidad) x 114 cm. (altura).
La réplica la ha realizado la Fundición CAPA.

Monumento Rosales

Busto, en bronce, de Eduardo Rosales
D. Rafael Gil Álvarez, uno de los grandes admiradores de la obra del pintor, ha encargado realizar en bronce el busto de Rosales sobre el original, que en yeso, realizó Mateo Inurria. Yeso de su propiedad procedente de la colección de D. Juan Miguel Comba. Se han fundido sólo tres ejemplares, pruebas del autor, numeradas: 1/3, 2/3, 3/3.
El busto fue realizado por el escultor para el monumento, que hoy está instalado en el Paseo del Pintor Rosales (Madrid). Hemos pedido al Ayuntamiento que se instale de forma más visible y adecuada.

Monumento Rosales

1. La Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense conserva, en yeso, el modelo para el monumento realizado por Mateo Inurria. En 2006 se pasó a bronce reproduciendo exactamente el original en yeso. Medidas: 36 cm (ancho) x 39 cm (profundidad) x 114 cm (altura). Fundido por Capra.
2. Busto en piedra realizado por el escultor A. Bueno. No localizado.
3. De la obra de Mateo Inurria, del busto, se conservan dos vaciados originales en yeso y 3 en bronce, realizados posteriormente. Todos en colecciones privadas.
Y un vaciado en yeso de la cabeza sobre un soporte de cemento realizado por Inurria (propiedad de los herederos del pintor).

N.B.: Existe otro busto de Eduardo Rosales realizado por Reynés, en 1884, subastado en Durán, calle Alcalá, 4 - Madrid.

Junto a la desaparecida estatua del pintor a la entrada de la casa-taller de los Masriera, en Barcelona, y que formaba pareja con la de Fortuny, la actual escultura de Mateo Inurria colocada en el Paseo del Pintor Rosales y la lápida en la calle Libertad nº 23 (Madrid), donde tuvo su estudio el pintor, contamos con más recuerdos de éste, como es la lápida en la c/ Válgame Dios, 2 que recuerda que allí falleció Eduardo Rosales.

A continuación, reproducimos el relieve de Elías Martín que estuvo emplazado en el nicho del pintor en el cementerio de San Idelfonso (desaparecido) y hoy instalado en la tumba de Hombres ilustres del Cementerio de San Justo y San Pastor (Madrid). El "Heraldo de Madrid" (1/11/1891) reprodujo a línea la lápida del nicho.

Monumento Rosales

El 30 de enero de 1915 la publicación "Nuevo Mundo" reprodujo el boceto de la lápida conmemorativa en honor de Rosales, obra de Ángel Ferrant. Fue puesta en la Editorial Hernando y destruida junto al edificio en la Guerra Civil Española.

Monumento Rosales

Real Academia de Bellas de Artes de San Fernando Busto de Rosales (Mateo Inurria)

Monumento Rosales

Cabeza de Eduardo Rosales Departamento: Museo
Nº Inventario: E-024 Fecha: anterior a 1922
Dimensiones: 31 x 22 x 25 cm Técnica: Bronce patinado en verde
Procedencia: Obra donada en 1976 por al académico correspondiente en Ávila D. Manuel Comba
Observaciones: Estudio de la cabeza del pintor, con una simplificación de volúmenes y un modelado muy suave y expresivo, que transmite la sensibilidad del escultor en el tratamiento sencillo y a la vez tan moderno y sugerente, dentro de la búsqueda de la fidelidad al retratado que, aparece con un semblante sereno y armonioso.
Se trata del detalle de la figura del pintor del "Monumento al Pintor Rosales" hoy en el Parque del Oeste de Madrid. La obra original fue realizada en 1922 por suscripción del Círculo de Bellas Artes, aunque la idea ya datase de 1878.

Luis Rubio Gil